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MÁS DE 388 MILLONES DE CRISTIANOS ENFRENTAN PERSECUCIÓN Y DISCRIMINACIÓN POR SU FE EN EL MUNDO

La Lista Mundial de Vigilancia 2026 de Open Doors advierte sobre un nuevo récord de violencia contra cristianos y señala especialmente la situación de África subsahariana.
La persecución contra los cristianos continúa siendo una realidad para millones de personas alrededor del mundo. Según la Lista Mundial de Vigilancia 2026 (World Watch List 2026), elaborada por la organización cristiana internacional Open Doors (Puertas Abiertas), más de 388 millones de cristianos viven actualmente en contextos donde enfrentan niveles altos de persecución y discriminación debido a su fe.

La cifra representa un aumento de aproximadamente 8 millones de personas respecto del año anterior y constituye uno de los datos centrales del nuevo informe. Dentro de los 50 países incluidos en la lista, más de 315 millones de cristianos enfrentan niveles considerados muy altos o extremos de persecución y discriminación. El informe no se limita a registrar hechos de violencia física. Open Doors analiza también la presión que los cristianos pueden sufrir en diferentes ámbitos de su vida privado, familiar, comunitario, nacional y dentro de la propia iglesia, además de contabilizar los episodios de violencia.

Un aumento de los países con persecución extrema

Uno de los datos que más preocupa es que el número de países donde la persecución contra los cristianos alcanza niveles considerados extremos pasó de 13 a 15.
La organización señala que Corea del Norte continúa ocupando el primer lugar de la clasificación y sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo para practicar abiertamente la fe cristiana.

Los primeros diez países de la Lista Mundial de Vigilancia 2026 son:

Corea del Norte
Somalia
Yemen
Sudán
Eritrea
Siria
Nigeria
Pakistán
Libia
Irán

En total, la lista analiza los 50 países donde los cristianos enfrentan los niveles más graves de persecución. 4.849 cristianos fueron asesinados por causa de su fe. Uno de los datos más dolorosos del informe está relacionado con la violencia. Durante el período analizado por la Lista Mundial de Vigilancia 2026, 4.849 cristianos fueron asesinados por causa de su identidad cristiana, frente a los 4.476 registrados en el informe anterior.

Esto equivale, según los datos de Open Doors, a un promedio de aproximadamente 13 cristianos asesinados por día.
Sin embargo, las cifras muestran que la violencia no está distribuida de manera uniforme en todo el mundo.
Nigeria concentra 3.490 de esas muertes, alrededor del 72 % del total registrado por Open Doors. La organización señala que la violencia en Nigeria y en otros países del África subsahariana está relacionada con la presencia de grupos armados, conflictos internos, inestabilidad política y otros factores que dejan a las comunidades cristianas especialmente expuestas.

En el conjunto del África subsahariana se registraron 4.491 de las 4.849 muertes, aproximadamente el 93 % del total contabilizado en el informe. África subsahariana, una de las regiones más afectadas. Open Doors puso especial atención este año en el África subsahariana.

Actualmente hay 14 países de África subsahariana dentro de los 50 primeros lugares de la Lista Mundial de Vigilancia. En conjunto, estos países tienen una población superior a los 721 millones de personas, y aproximadamente la mitad se identifica como cristiana.

La organización advierte que la violencia en la región se ha incrementado considerablemente durante la última década. Entre los factores que contribuyen a esta situación aparecen los conflictos internos, la presencia de grupos extremistas, la inestabilidad política y la debilidad de algunos gobiernos para proteger a sus ciudadanos.

Nigeria, Sudán y Malí aparecen entre los países con las puntuaciones más altas de violencia dentro de la lista.

Siria: uno de los mayores cambios del informe

Otro de los casos que llama especialmente la atención es Siria.
El país pasó del puesto 18 al puesto 6 en la Lista Mundial de Vigilancia 2026, convirtiéndose en el país que más posiciones ascendió dentro de los primeros puestos.

Open Doors relaciona este aumento principalmente con el crecimiento de la violencia contra los cristianos, incluyendo ataques contra iglesias y asesinatos. La organización también señala que la comunidad cristiana siria se ha reducido drásticamente durante los últimos años.
Según los datos citados por Open Doors, actualmente quedarían aproximadamente 300.000 cristianos en Siria, cientos de miles menos que hace una década.

La persecución no siempre significa violencia
Un aspecto importante para comprender el informe es que la persecución cristiana no siempre se manifiesta mediante asesinatos o ataques físicos. En algunos países, los cristianos pueden experimentar fuertes restricciones para reunirse, practicar su fe, evangelizar, acceder a determinados empleos o expresar públicamente sus creencias.

Por ejemplo, Open Doors señala que en Argelia decenas de iglesias han sido cerradas durante los últimos años, dejando a una gran parte de los cristianos sin posibilidad de reunirse regularmente. En China, las regulaciones sobre las comunidades religiosas también han aumentado la presión sobre iglesias y líderes cristianos.

Esto significa que la persecución puede adoptar distintas formas: desde la violencia física hasta la discriminación, las amenazas, la vigilancia, la presión familiar, las restricciones legales y el aislamiento de las comunidades cristianas.

Miles de cristianos tuvieron que abandonar sus hogares la violencia también está provocando desplazamientos.
224.129 cristianos fueron obligados a abandonar sus hogares, esconderse dentro de sus propios países o salir del país debido a la persecución violenta durante el período analizado.

La cifra representa un aumento respecto del año anterior, cuando se habían registrado 209.771 personas en esta situación. Nigeria, Siria y Myanmar aparecen entre los países donde el desplazamiento de cristianos constituye una preocupación especial.

Ataques contra iglesias y propiedades cristianas, la violencia tampoco se limita a las personas.

El informe registra 3.632 ataques contra iglesias y propiedades cristianas durante el período correspondiente a la Lista Mundial de Vigilancia 2026. Además, se contabilizaron 4.712 cristianos detenidos por motivos relacionados con su fe.

Estos números permiten comprender que la persecución puede afectar no solamente a individuos, sino también a comunidades enteras: sus lugares de culto, sus hogares, sus familias y su posibilidad de reunirse libremente.

¿Por qué debería importarnos desde Argentina?

Aunque Argentina se encuentre muy lejos de muchos de los países mencionados, la realidad de nuestros hermanos en la fe también debería llevarnos a reflexionar.

Para millones de cristianos, asistir a una iglesia, leer la Biblia, orar públicamente o hablar de Jesucristo puede implicar riesgos que muchas veces no alcanzamos a imaginar.

La situación nos recuerda que la libertad religiosa no debe darse por sentada y que, como Iglesia, existe un llamado a orar por aquellos que sufren por causa de su fe.

La Biblia nos enseña:

“Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.”

— Hebreos 13:3

La persecución cristiana no es solamente una estadística. Detrás de cada número hay una persona, una familia y una comunidad. Por eso, conocer esta realidad también puede convertirse en una oportunidad para que la Iglesia en Argentina levante una oración por quienes permanecen firmes en Cristo en medio de circunstancias extremadamente difíciles.

Una Iglesia que no debe permanecer indiferente. Los datos de la Lista Mundial de Vigilancia 2026 presentan una realidad preocupante: más de 388 millones de cristianos enfrentan altos niveles de persecución y discriminación por su fe.

Al mismo tiempo, las cifras muestran que la violencia más extrema se concentra especialmente en determinadas regiones, con África subsahariana como uno de los principales focos de preocupación.

Frente a esta realidad, el llamado para los cristianos no debería ser únicamente conocer las cifras, sino también orar, acompañar y recordar a nuestros hermanos que sufren.

Porque aunque estén separados por miles de kilómetros, forman parte del mismo cuerpo de Cristo.

“Si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él; y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.”

— 1 Corintios 12:26

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