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ARTIMAÑAS DE SATANÁS: EL ARIETE

En 2 Corintios 2:11 dice: “Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.”

¿Qué quiere decir esto? Que debemos detectar y conocer las estrategias que usa el diablo para atacarnos.

No siempre lo que intenta afectar nuestra vida espiritual aparece directamente como una tentación evidente; a veces puede hacerlo a través de personas, situaciones, palabras, conflictos o heridas que funcionan como un “ariete”.
Un ariete es un instrumento antiguo que se utilizaba y se sigue utilizando para derribar puertas y entrar por la fuerza (tener en cuenta ésto) a un lugar. Es decir, un ariete no es quien entra a ese lugar, sino lo que utiliza para golpear hasta abrir una brecha y conseguir ingresar.

En su libro Más gente tóxica, el pastor y psicólogo Bernardo Stamateas, habla más en profundidad sobre este elemento y lo plantea como un perfil psicológico.

Hay elementos que el diablo emplea como arietes para lograr debilitar la puerta de nuestro corazón y entrar en él; una persona que constantemente nos hiere, una palabra que quedó resonando, un rechazo, una decepción, una discusión, una relación tóxica, una frustración, una ofensa que no perdonamos, adicciones o vicios, e incluso determinados pensamientos (como los intrusivos) o situaciones.

Cuando utiliza a alguien para golpearnos, la mayoría de las veces esa persona ni siquiera sabe que está cumpliendo el papel de ariete, es decir, no es nuestro enemigo, porque como también dice la Palabra que “no tenemos lucha contra carne ni sangre”. El punto es reconocer qué está intentando producir en nosotros aquello que sucede con esa persona, con esa situación o con esa adversidad.

Quizás el problema nunca fue solamente la persona que te lastimó (porque seguramente va a ser alguien que no te esperás para que la fuerza del impacto sea mayor). Quizás el verdadero objetivo era lo que esa herida iba a producir dentro tuyo: resentimiento, desconfianza, amargura, aislamiento, odio, culpa o una distancia cada vez mayor de Dios.

Ahora, la pregunta que yo quiero hacerte es: ¿Cuál es el ariete que el enemigo utilizó, utiliza o podría utilizar para derribar la puerta de tu corazón e ingresar en vos? ¿Qué está golpeando hoy la puerta de tu corazón? ¿Qué situación está intentando abrir una brecha para que algo que no viene de Dios encuentre lugar dentro tuyo?

A veces, esa puerta no cae con un solo golpe, sino que el diablo va haciendo un trabajo de hormiga, es decir, de a poquito va debilitando esa barrera que le impide el ingreso, sin que nos demos cuenta, hasta que la tira abajo y tiene el paso libre. Y en este punto quiero volver a lo que remarcaba unos párrafos arriba sobre que la entrada es “por la fuerza”, es decir, no te va a pedir permiso, y lo va a hacer muy disimulada y sutilmente.

Con esto no quiero decir que debemos vivir obsesionados buscando al diablo detrás de cada problema, sino permanecer atentos, discernir y cuidar nuestro corazón; porque la victoria no está solamente en identificar ese ariete. Está también en no abrirle la puerta; en atrancar y acorazar nuestro corazón a través de todas las herramientas que nos da Dios: la oración, la lectura de la Palabra, la fe, etc.

El diablo utiliza estos arietes también para distraernos de la meta y el propósito que Dios tiene para nuestra vida. El va a ir golpeando para corrernos, para desenfocarnos del objetivo final que tenemos por delante.

Hoy te invito a identificar esas artimañas que están presentes en tu vida y aplicar una estrategia para vencerlas, que es declarar que “Soy hijo de Dios y nada va a lograr entrar en mi mente. Soy hijo de Dios y ninguna artimaña me va a mover del eje, que es Cristo”.

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